TREINTA DÍAS PROHIBIDOS
Daniel en el Foso de los Leones: La Ventana Abierta hacia Jerusalén y la Noche del Ángel
Cuando ciento veinte sátrapas y dos altos ministros registraron todas las cuentas del imperio persa sin hallar una sola moneda sucia ni negligencia alguna en el anciano Daniel, tendieron una trampa legal para que el rey Darío firmara un edicto que arrojaba al foso de los leones a cualquiera que orara durante treinta días. Sin embargo, aquella misma tarde, los postigos de madera de la habitación alta de Daniel se abrieron hacia Jerusalén tal como lo había hecho durante setenta años de destierro. En tres capítulos fieles a Daniel 6, descubre la noche prodigiosa en que el emperador se desveló llorando en su palacio mientras el siervo fiel de Dios descansaba ileso entre leones amansados por un ángel.

