El Pan Sobre las Brasas: Cómo Sana Dios el Agotamiento del Alma
“Luego él se fue hacia el desierto, y caminó durante un día, hasta que finalmente se sentó bajo una retama. Era tal su deseo de morirse, que dijo: «¡Basta ya, Señor! ¡Quítame la vida, pues yo no soy mejor que mis padres!» Y se acostó allí, bajo la retama, y se quedó dormido. Pero un ángel llegó, y tocándolo le dijo: «Levántate y come.»”
Incluso un gigante de la fe como el profeta Elías llegó a derrumbarse bajo una retama del desierto diciendo: “¡Basta ya, Señor!” Y Dios no le respondió con reproches, sino con ternura maternal.
Un ángel lo tocó suavemente y puso a su lado pan cocido sobre brasas y agua fresca: “Levántate y come.” El Señor comprende nuestro cansancio físico y emocional antes que nadie.
Si amaneciste agotado hoy, no te juzgues con dureza: recibe el alimento sencillo de la gracia para las próximas horas y camina sin prisa.